Antes de decidir la compra de una sembradora, el productor deberá hacer un análisis detallado de la conveniencia de la misma

SEMBRADORAS PLA: Mayor Capacidad y Calidad de Trabajo

Los contratistas de siembra en Argentina conforman un sector en plena expansión, que incorpora año a año la tecnología en que se basa la agricultura de precisión para ponerla a disposición de sus clientes.

Una vez finalizada la campaña gruesa, los productores comienzan a analizar las compras futuras, generalmente son insumos para la campaña que viene o máquinas,  la sembradora tiene un lugar muy especial en este escenario.

Para acceder a una sembradora un productor agrícola debería mejorar la performance de su contratista, en lo referente a eficiencia, destreza y costos operativos.

Dentro de ese análisis hay que poner especial atención a algunos puntos que son de vital importancia que definirán el éxito o fracaso de la inversión.

1. Uso Anual

Si el objetivo del productor será comprar una sembradora sólo para sembrar el campo propio esta claro que será un mal negocio ya que deberá analizar un recambio cada 5 o 6 años por la velocidad del avance tecnológico y no cubrirá las hectáreas necesarias para amortizar el equipo. Actualmente la sembradora tiene un escaso uso anual, especialmente las de  siembra directa.

2. Amortización

La maquinaria que no se amortiza se está regalando. Resulta necesario posicionarse como si la maquinaria propia le esta prestando un servicio a la propia empresa, por ende no se deben ocultar subsidios ni ineficiencias. El hecho de no amortizar hace que sea cada vez mas dificultoso incorporar tecnología.

3. El Usado

El no amortizar el equipo resulta en una máquina propia usada con escaso valor de reventa y en la imposibilidad de adquirir un equipo nuevo por la imposibilidad de apartar fondos destinados a la renovación de la sembradora.

4. Equipo

Trabajar una sembradora requiere destreza, experiencia y capacitación constante. Esto no se consigue dentro de una única explotación, sino que es un trabajo de equipo todos los años.

5. Profesionalización

El operario no puede ser nunca un puestero que además de las tareas diarias se suba a sembrar. Las maquinas de hoy en día tienen exigencias técnicas que solo una persona capacitada puede cumplir, hay que tener en cuenta que el operario actúa como un gerente de la empresa y su tarea será exitosa dependiendo de su destreza y capacidad.

6. Costo

Es imprescindible conocer el costo de la labor y no imputar erróneamente gastos específicos de la siembra como “de estructura o indirectos”. Ejemplos de esto son gastos de administración, movilidad, infraestructura, sueldos, reparaciones y unas cuantas amortizaciones relacionadas con la siembra que se cargan sin justificación a otras actividades.

Es muy factible calcular todos estos costos en un establecimiento agropecuario con variedad de cultivos y actividades ganaderas. Es cuestión de realizar un correcto análisis.

Por último, cuando se llega al resultado final en general se encuentran con un cifra superior a la tarifa del contratista, con lo que surge la duda de por qué no pagar esa tarifa a alguien que se dedica profesionalmente a la tarea. Además de evitar problemas inherentes a la tarea.

Conclusión

Es importante analizar detalladamente la decisión de compra, el productor tiene muchas mas tareas que realizar en la época de siembra además de controlarla.

 

 

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