La estancia de fangio  alta

Simbólica propiedad en la que residió el cinco veces campeón mundial del automovilismo. A 18 km de Balcarce, su ciudad natal, hoy se propone como una saludable escapada, para vivirla en un ambiente pletórico de iconografía tuerca, y el valor agregado de un spa.

Hombre de perfil bajo, Juan Manuel Fangio vivió inmune a los delirios que la fama suele alimentar. Había nacido y crecido en un barrio de Balcarce del que nunca pensó que debía irse y se crió en una casa muy sencilla de la que tampoco sintió la necesidad de salir. Vivía con su mamá, y en esa casa recibía a célebres personajes que llegaban de lejos para visitarlo. Fangio los alojaba en el marco de suprema austeridad que imperaba en el hogar materno, porque para él era lo más normal del mundo, pero en términos de relaciones públicas esa actitud planteaba limitaciones.
Así que la Fundación Juan Manuel Fangio se puso en campaña y compró una estancia para convertirla en la residencia del hijo dilecto de Balcarce. Aquí se instaló este descendiente de italianos venidos de Chieti (Abruzzo) y de aquí partió al otro mundo, dos décadas más tarde. En todo ese tiempo no dejó de trabajar ni de hacer sociales; recibió amigos y familiares con el mismo sentido de humildad que lo caracterizó siempre; practicó deportes, se dio el gusto de tener una sala de juegos donde pasaba horas jugando al ajedrez, en síntesis, vivió sin renunciar a sus deseos.
Después de su muerte, se abordó la ampliación del edificio original. Primero se construyó el salón comedor (para 70 personas), después vino la Casa La Pasión (con ocho habitaciones deluxe), y por último, el spa. Toda esta ala nueva se hizo con las regalías de la nafta Fangio. En cuanto a los trabajos de remozado del ala original –Casa La Prudencia– se abordaron bajo el principio de respetar los ambientes tal como el campeón los había dejado. En lo que fue su despacho, por ejemplo, hoy se hace el check in. Las cinco habitaciones disponibles se identifican por color, como en vida de Juan Manuel. La suya es “la celeste”, al lado está “la rosa”, y así. Muebles y ambientación en cada área subrayan hábitos y gustos de su célebre residente, espacios de la vida detenida que se recorren como lo que aparentan ser, un museo muy bien cuidado.
Más allá de esta retrospectiva a la que no hay huésped que se resista, y de la vida pancha que la propiedad inspira, sólo el spa da para demorarse al menos un fin de semana. En este espacio recoleto dominado por la atmósfera prometedora de un viaje al bienestar absoluto, se contempla una piscina cubierta con circuito de aguas, sauna, las salas de masajes y tratamientos… esos hedonismos a los que el Fangio se hubiese entregado, feliz de la vida.

Con honores
En 1974, Fangio fue nombrado presidente honorario de Mercedes Benz Argentina, y 13 años después pasó, como tal, a condición de vitalicio, cargo que nunca nadie que no fuera alemán había ocupado antes.
Cuando la MB le propuso que eligiera en qué ciudad europea vinculada a las carreras de autos (Stuttgart, Montecarlo, Monsa…) quería que se le dedicara un museo, el hombre dijo que su figura no iba a aportar demasiado a ninguna de ellas, pero en cambio sí, y mucho, a su lugar de nacimiento. Entonces la empresa alemana compró el edificio en el que supo funcionar el Concejo Deliberante, y lo donó a la fundación para que ese proyecto se concretara. El edificio es magnífico y el museo, sorprendente, grandioso, capaz de atrapar al espíritu más refractario al automovilismo.
En Balcarce
Visiten el Museo del Automovilismo. Frente a la plaza, sobre la calle 18. Sobre la calle 17 N° 576 está el Fangio Sport Café, con tienda de merchandising y exposición de 50 autos + trofeos en los tres pisos superiores. El cuarto piso lo ocupa el Fangio Club Restaurante; sólo noche, de miércoles a sábado.

DATOS ÚTILES

El Casco de Juan Manuel Fangio
RP 55. Km 56,5.
T: (02266) 42-5432.
C: (9 2266) 47-1084.

Por Rossana Acquasanta. Nota publicada en abril de 2016.

 

FUENTE: lugaresdeviaje.com

 

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